Cuando Dios no quita el peso, pero te fortalece para cargarlo
Hay frases que suenan muy bonitas hasta que la vida nos pide vivirlas.
Una de ellas es: “Debemos ser agradecidas en todas las cosas.”
Es fácil dar gracias cuando recibimos una respuesta, cuando la familia está bien o cuando nuestros planes salen como esperábamos. Pero ¿qué sucede cuando llega una enfermedad, una pérdida, un rechazo o una situación que no podemos comprender?
En esos momentos, ser agradecida no nace de manera natural. A veces lo único que podemos hacer es respirar, llorar y preguntarle a Dios: ¿Por qué estoy pasando por esto?
La fe también necesita entrenamiento
Como mujer de 45 años, he comenzado a entender esta enseñanza de una manera muy personal a través del entrenamiento de fuerza.
Cuando levantamos pesas, nuestros músculos enfrentan resistencia. Ese esfuerzo produce pequeñas rupturas en las fibras musculares y, durante la recuperación, el cuerpo las repara y las fortalece.
El músculo no se fortalece evitando la resistencia. Se fortalece atravesándola.
Algo parecido sucede con nuestra fe. Las pruebas traen resistencia emocional y espiritual. Nos confrontan con nuestros miedos, nuestras dudas y nuestra necesidad de controlar. No significa que Dios disfrute nuestro sufrimiento ni que debamos fingir que nada nos duele.
Significa que Él puede utilizar incluso aquello que no escogimos para formar en nosotras una fuerza que todavía no conocíamos.
La prueba puede sentirse como una pesa demasiado grande… pero Dios nunca pretende que la levantemos solas.
Job: confiar cuando no entendemos
La historia de Job es uno de los ejemplos más poderosos de perseverancia. Fue probado en todo: físicamente con la enfermedad, económicamente con la pérdida de sus posesiones, emocionalmente con la muerte de sus hijos. Y encima, se sintió solo e incomprendido por quienes lo rodeaban.
Cuando su esposa le sugirió que abandonara su integridad, Job respondió preguntando si acaso solo recibiríamos de Dios lo bueno… y no también la adversidad. (Job 2:9–10)
Eso no quiere decir que Job no sintiera dolor. Lo sintió profundamente.
La fe verdadera no consiste en sonreír mientras el corazón se está rompiendo. Consiste en seguir mirando hacia Dios aun con lágrimas en los ojos.
Job me enseña que confiar en el Señor no es solo creer cuando recibimos bendiciones. También es permanecer a Su lado cuando no entendemos el capítulo que estamos viviendo.

Cuando mi hijo nació con una condición del corazón
Viví esta lección de manera muy cercana cuando mi hijo Andrew nació con una condición cardíaca.
Como madre, yo quería que Dios eliminara el problema. Quería una respuesta inmediata y un final sin dolor. Pero el Señor no quitó aquella condición de inmediato.
Lo que sí hizo fue fortalecernos como familia.
Mosíah 24:15–16 enseña que el Señor no siempre elimina nuestras cargas, pero puede fortalecer nuestros hombros para que podamos soportarlas. Esa escritura cobró un significado completamente nuevo para mí.
Comprendí que la presencia de una dificultad no significa la ausencia de Dios.
Él estuvo con nosotros en los momentos de temor, en las decisiones médicas, en las noches donde no sabíamos qué sucedería. No siempre cambió las circunstancias, pero nos dio fortaleza, paciencia y personas que nos ayudaron a continuar.
Y con el tiempo entendí algo más: mi historia también podía convertirse en un testimonio.
¿A dónde puedo acudir para hallar paz?
Uno de mis himnos favoritos hace una pregunta que muchas hemos pronunciado en silencio:
“¿Dónde hallo el solaz, dónde el alivio, cuando mi llanto nadie puede calmar?”
La respuesta siempre me lleva al mismo lugar: Jesucristo.
Mi Salvador conoce nuestras luchas porque Él también experimentó dolor, rechazo, soledad y sufrimiento. Cuando siento que nadie comprende lo que estoy viviendo, puedo confiar en que Él sí lo comprende.
No soy la única. No estoy olvidada. No estoy caminando sola.
Como coach, he acompañado a personas en desafíos muy distintos, y esa experiencia me ha confirmado una y otra vez que el Señor está presente. Él puede transformar una herida en sabiduría, una batalla en testimonio y una temporada difícil en una lámpara que ilumine el camino de otra mujer.
¿Cómo permanecer firme durante una prueba?
Estas prácticas me han ayudado a mantenerme cerca de Dios:
Orar con honestidad. No tenemos que esconder el miedo, la tristeza o el enojo. Podemos hablar con Dios desde donde realmente estamos.
Leer las Escrituras diariamente. Su palabra nos recuerda Sus promesas cuando las emociones intentan hacernos olvidar lo que sabemos.
Aceptar apoyo. Dios también responde mediante familiares, amigas, líderes y profesionales preparados para caminar con nosotras.
Recordar experiencias anteriores. Mirar hacia atrás nos permite reconocer las ocasiones en que Dios ya nos sostuvo.
Avanzar un día a la vez. Algunas temporadas no requieren correr. Requieren dar el siguiente paso sin soltar la mano de Dios.
Permanecer firme no significa no sentir miedo, cansancio o confusión. Significa continuar acercándonos a Él aun cuando el peso sea grande.
Tu prueba no tiene la última palabra
Tal vez hoy estés cargando algo que nunca imaginaste. Quizás te preguntas cuándo terminará, por qué Dios lo permitió o cuánto tiempo más podrás resistir.
Quiero recordarte esto: la prueba que estás viviendo no define tu valor ni significa que Dios te haya abandonado.
Así como la resistencia fortalece los músculos, las dificultades pueden fortalecer nuestra fe cuando permitimos que el Señor nos sostenga. Puede que hoy no entiendas el propósito de este proceso… pero un día tu historia podría ser exactamente la respuesta que otra mujer necesita escuchar.
Dios no siempre quita la pesa de nuestras manos. A veces se coloca a nuestro lado, fortalece nuestros brazos y nos enseña que, con Él, somos capaces de cargar lo que antes parecía imposible.
Preguntas para reflexionar 🤍
- ¿Qué situación está poniendo a prueba mi fe en este momento?
- ¿De qué maneras me ha sostenido el Señor anteriormente?
Haz una pausa, respira y escribe tu respuesta. No necesitas tener todo resuelto hoy. Solo necesitas recordar que no estás sola y dar el próximo paso de la mano de Dios.
¿Sientes que necesitas acompañamiento en esta temporada? 🤍
A veces el peso se siente más ligero cuando no lo cargamos solas.
Si estás atravesando una prueba difícil y sientes que necesitas un espacio seguro para procesar lo que estás viviendo, me encantaría acompañarte.
Agenda una sesión conmigo y conversemos. Sin juicios, sin prisa. Solo un espacio para que puedas ser honesta contigo misma y encontrar claridad en medio del proceso.
Aquí las heridas no se esconden… se sanan. 🤍
